
Para estar sanos necesitamos estar expuestos a los microbios.
Graham Rook

Papá: casi la mitad de los niños de mi clase tienen fiebre del heno. ¿Es así en todas partes del mundo?
En las últimas décadas, especialmente en los países ricos, los problemas de salud causados por una reacción inadecuada del sistema inmunológico han aumentado considerablemente. En lugar de centrarse únicamente en las infecciones nocivas, el sistema inmunológico ataca cada vez más sustancias inofensivas como el polen, los cacahuetes o la caspa de las mascotas (alergias), se dirige contra los propios tejidos del organismo (enfermedades autoinmunes) o provoca inflamación intestinal crónica (enfermedad inflamatoria intestinal). Muchas personas también muestran un estado inflamatorio persistente y de bajo nivel relacionado con un mayor riesgo de problemas cardíacos, metabólicos y de salud mental.
Una de las principales razones de esta desregulación inmunológica es la menor exposición a los microorganismos que ayudan a guiar el desarrollo de órganos como el intestino y el cerebro y, lo que es más importante, «educan» al sistema inmunológico y regulan sus respuestas. Este texto explora cómo ha evolucionado nuestra necesidad de exposición microbiana, qué microbios son importantes, cómo favorecen la salud, por qué la vida moderna limita nuestro contacto con ellos y qué se puede hacer para subsanar este déficit.
